• El TS avala la intromisión de una madre en las comunicaciones en Facebook de su hija en caso de percibir signos claros de actividad criminal.

    En Sentencia en la que el Supremo se pronuncia por primera vez sobre este tipo de circunstancias, el Alto Tribunal ha dejado bien clara la preponderancia de la obligación paterna de velar por la seguridad de sus hijos sobre el derecho a la intimidad constitucionalmente protegido del menor.

    Hablamos de la STS 5809/2015, de 10 de diciembre, en cuyo fundamento jurídico segundo el Supremo da las claves para que esta intromisión esté justificada e incluso sea tenida en cuenta como prueba para el procesamiento criminal.

    Cuando esta madre tiene conocimiento de que su hija manteniendo conversaciones, imágenes explícitas por cam incluidas, con un hombre adulto y de las prácticas que éste está llevando a cabo con ella, inmediatamente toma el control, haciéndose con las conversaciones de su hija con este individuo en la red social para inmediatamente denunciar el caso.

    En recurso de casación reclama el acusado que esa prueba se ha obtenido ilegalmente, pues la menor no había otorgado su consentimiento para la intromisión de la madre en ese chat.

    El TS deja muy clara su postura, apoyada en los siguientes razonamientos:

    • Estamos hablando de la madre de la menor (no cualquier persona), titular de la patria potestad (que se concibe no como poder, sino como función veladora y defensora respecto a la menor).

    • Los signos de que se estaba desarrollando una actividad criminal eran evidentes.

    • No puede el ordenamiento hacer descansar en los padres la obligación de velar por sus hijos menores y al mismo tiempo quitarles toda capacidad de control en casos como este. Muy al contrario, la inhibición de la madre ante hechos como estos contraría los deberes que le asigna la legislación civil.

    • La actividad delictiva no estaba agotada, sino que estaba en pleno proceso, por lo que hacerla cesar era lo prioritario.

    • Incluso, dice el Tribunal, la menor no solo no ha protestado, sino que ha refrendado el contenido de las comunicaciones. (Solo este extremos ya autorizaría la valoración de esta prueba plena y autónomamente).