• STS 251/2016, de 13 de abril: El Supremo otorga la guardia y custodia compartida a un progenitor absuelto en proceso de malos tratos y abusos contra su hija.

    Reciente sentencia del supremo que a mi juicio supone otro espaldarazo del Alto Tribunal a los parabienes de la custodia compartida que, siempre teniendo en cuenta con la máxima prioridad, como es preceptivo en derecho de familia, el interés superior del menor, comporta la mejor situación en aras a una convivencia lo más natural y diáfana posible para los menores en caso de ruptura del matrimonio de sus padres: “lo que se pretende es aproximar este régimen al modelo de convivencia existente antes de la ruptura matrimonial y garantizar al tiempo a sus padres la posibilidad de seguir ejerciendo los derechos y obligaciones inherentes a la potestad o responsabilidad parental y de participar en igualdad de condiciones en el desarrollo y crecimiento de sus hijos, lo que parece también lo más beneficioso para ellos.”

    “Para la adopción del sistema de custodia compartida no se exige un acuerdo sin fisuras, sino una actitud razonable y eficiente en orden al desarrollo del menor, así como unas habilidades para el diálogo (…).”

    El Supremo, a mi entender, fija aquí otro punto interesante en orden a que no requiere el total acuerdo de los progenitores, simplemente coherencia y sensatez a la hora de que ambos entiendan que lo mejor para un desarrollo integral de la personalidad del menor es el contacto continuo con ambos, “un marco familiar de referencia que sustente un crecimiento armónico de su personalidad.”

    En la Sentencia objeto de estudio, la sala primera acuerda el sistema de custodia compartida tras observar una modificación sustancial en las circunstancias que provocaron que la primera y segunda instancias otorgaran la guardia y custodia exclusiva a la madre, con un régimen de visitas establecido para el padre(Y atendiendo al artículo 90.3 del Código Civil).

    Tiene en cuenta que la edad de la menor cuando se fijó la primera custodia era de cinco años. Ahora tiene diez. “El incremento de edad constituye en sí mismo una variable que aconseja un contacto más intenso con los dos progenitores.”

    Además, una circunstancia muy importante a la hora de fijar la guarda y custodia materna en instancia fue la existencia de un proceso penal abierto contra el padre por maltrato habitual y amenazas, y otro anterior por abuso contra la menor. Ambos procesos están archivados y el progenitor absuelto de todos esos cargos. Eso sin duda debe influir a la hora de valorar que el padre está perfectamente legitimado para compartir la custodia de su hija, y así lo deja claro el Supremo en esta sentencia.

    Pero ello no es lo único que valora, pues también revisa la capacitación de los padres, su implicación, la vinculación de la hija con ambos y la proximidad de los domicilios entre otros elementos a tener en consideración.